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GIORGIO FERRARI
Giorgio Ferrari pinta por una urgencia, por un gusto y un placer personal; ha descubierto que la pintura es algo que se le
ha dado para que lo ofrezca a quien pueda y quiera acogerlo. Sus obras son un modo de comunicarse a los demás de modo
que puede afirmar: "Cuando expongo mis cuadros, me expongo a mí mismo, mi historia... Mis pinturas hacen evidentes
quien soy, a quien pertenezco..."
Unos amigos, dándole las gracias por un cuadro que representaba un paisaje, le escribieron: "Gracias a Dios que lo
haces y que nosotros podemos contemplar", así Giorgio ha descubierto que la pintura, que tanto lo apasiona, es un
regalo que no puede guardarlo para sí y que, si no se cultiva y se ofrece, se pierde.
G. Ferrari es alumno del Maestro pintor Gianni Turella de Isera -Trento, (Trentino - Italia)
Cuatro son los temas recurrentes en su pintura: paisajes, maternidad, episodios evangélicos y naturalezas muertas.
Paisajes
Son retazos del Valle Lagarina, montañas, lagos y marinas, "paisajes de la memoria? todos diferentes y ricos en color,
que el artista representa, según una forma nueva, casi descubriendo una presencia que lo asombra y lo mantiene en su
indómita búsqueda del infinito. Comentando uno de ellos, un amigo ha escrito: "Tu dibujo, que une tierra y cielo,
es un grito al que un Crucifijo ha contestado, y ha unido el cielo a la tierra. Desde entonces ya no hay nada banal,
todo es importante". La pintura que se aprovecha de la materialidad densa pero polícroma de los colores acrílicos,
enseñando la alegría del conjunto, expresa la serenidad, el entusiasmo, que el descubrimiento de la belleza suscita,
como en las montañas que, macizas y majestuosas, en la sinfonía de los colores, entre bosques y cimas, manifiestan
la grandeza de la creación y del Creador.
Maternidades
Definidas en la rasgo y en el trazado, que parece encerrarlas en un círculo, tener a madres con el niño en brazos,
que nutren y acompañan con amor y dulzura a la vida; son como símbolos universales del bien y transmiten serenidad
y paz. Los colores pastel subrayan la ternura, la alegría y la armonía expresadas por estas imágenes.
Episodios evangélicos
Los cuadros que representan episodios del Evangelio como el camino con los discípulos hacia Emmaus o Jesús que
predica sobre una barca poco lejos de la orilla, testimonian el atractivo y la sorpresa del encuentro y la alegría
de la relación con Jesús. En las imágenes del Crucifijo, golpea particularmente la riqueza de los colores
(entre los que prevalece el azul, pero también encontramos diversas tonalidades de verde, rojo, rosa, etc.);
como si quisiera acentuar que ya en el sufrimiento está presente la victoria del bien porque el dolor no logra
ahogar la "inexorable positividad del ser".
Naturalezas muertas
Manchas de color, en las que la realidad se interpreta como pretexto para expresar sentimientos y sensaciones...
Naturalezas muertas que son sugerencias para la vida presente, reconocida como don: Las flores, por ejemplo, no se
representan de modo "fotográfico" sino que expresan incluso emociones.