TENG’ SUONNO 

Analogías y Semejanzas entre el Español y el Napolitano

 Actas de una ponencia de Gaetano Vergara para la Asociación cultural hispano-italiana La Tertulia

 

20 de Mayo de 2001

 


Esta charla es el resultado de una reflexión que he hecho en estos 5 años que llevo enseñando el español en escuelas napolitanas, con alumnos que desarrollan la mayor parte de su comunicación oral en dialecto.

Hablo de dialecto y no de lengua napolitana siguiendo una tradición sociológica que da el estatuto de lengua sólo a los sistemas lingüísticos reconocidos como oficiales, los que son institucionalizados en centros de enseñanza y se utilizan para producir documentos de carácter legal, escribir constituciones y leyes o dictar sentencias en los tribunales. Pero, si se considera el dialecto como un sistema lingüístico derivado de otro, casi como si el napolitano fuera una variante geográfica del italiano, pues, esta definición es inaceptable. Sin embargo, los napolitanos debemos reconocer que a nuestro sistema de comunicación le falta una normalización de la ortografía, que es un paso indispensable para hacer de un lenguaje común una lengua real y efectiva. Así se puede concluir que el napolitano es sobre todo una lengua hablada, sin reglas ortográficas precisas, aunque desde el siglo XVII ha habido una notable producción creativa en napolitano (teatro, narrativa, poesía, canciones, cine). [1]

 

Notas históricas

Para entender la riqueza lingüística del napolitano es imprescindible delinear un perfil histórico que nos pueda servir como coordenada de referencia.

Como en todas las ciudades muy antiguas, las hipótesis sobre la fundación de Nápoles son muy controvertidas. Sin embargo, históricos y arqueólogos concuerdan en el origen griego de la ciudad. Un grupo de colonos, quizás provenientes de Cuma, fundó alrededor del VI siglo a. C., la mítica Partenope. Posteriormente, otros colonos griegos crearon un nuevo aglomerado urbano, al cual, probablemente, dieron el nombre de Neapolis (nueva ciudad) para distinguirlo de un núcleo más antiguo que fue llamado Paleópolis (vieja ciudad). Cualquiera que sea el origen, la elección del lugar para su fundación fue sin dudas muy afortunada. Muy pronto Nápoles, con su clima delicioso y la vista sobre uno de los golfos más bellos del mundo, comenzó a extenderse y a adquirir esa fama que conservaría inalterada en el curso de los siglos siguientes. La ciudad mantuvo tradiciones, costumbres y lengua helénicas, incluso durante su dominación romana, bajo cuya hegemonía continuó siendo durante siglos un rico centro de cultura y una zona residencial de refinada elegancia.

 

 

Después de la Caída del Imperio Romano (476 d.C.), se disputaron el mando de este territorio Godos y  Bizantinos (536-763), Longobardos y Normandos (763-1194), Suevos (1194-1266), Anjous (1266-1441) y Aragoneses (1442-1503). 

La dominación española propiamente dicha empezó al comienzo del siglo XVI (1504) y duró más de 200 años bajo el poder de un Virrey, hasta que, en 1707, el Reino de Nápoles pasó a dominio austríaco.

En 1734 el poder volvió a manos de los españoles y diez años más tarde, con Carlos III, Nápoles fue la capital del reino borbónico, con las interrupciones de la República Partenopea (1799) y la breve experiencia francesa con José Bonaparte y Joaquín Murat (1806-1815). 

Después de la empresa garibaldina y de la unificación (1861), los napolitanos votaron por la anexión de la ciudad al reino de Italia. Finalmente, en la segunda guerra mundial, las poblaciones napolitanas entraron en contacto primero con las tropas alemanas y luego con las americanas.

 

Trazas lingüísticas

Importantes huellas de esta larga historia se encuentran en los monumentos, en las iglesias, en los palacios, en las calles y, naturalmente, también en el dialecto de Nápoles.[2]

En recuerdo de una larga presencia francesa quedan en el napolitano muchos galicismos, como por ejemplo: buatta (boite), buchè (bouquet), brioscia (brioche), bisciù (bijou), cummò (commode), gattò (gâteau) o sanfasò (sans façon). No faltan trazas catalano-aragonesas, como el verbo addunà (en español, darse cuenta) o los sustantivos riggiola y pastenaca (en español azulejo y zanahoria). Trasladando nuestra rápida investigación más al Norte, encontramos huellas germánicas - como spasso (de Spass, divertimento, recreo) o 'uerra (del germánico werra) o graffa e raffiuoli (pasteles derivados de Krapfen) - y también palabras de derivación angloamericana - es el caso de sciù (otro pastel, con forma de zapato, en inglés shoe),[3] o cresemisso (regalo de Navidad, fiesta que en inglés se llama Christmas). Pero, por supuesto, a parte el vasto patrimonio griego escondido en muchas palabras napolitanas,[4] la traza extra-toscana más evidente remonta a los 200 años de convivencia de los napolitanos con la lengua castellana.

De hecho, se conservan muy vivas las huellas lingüísticas de la dominación española no sólo en el léxico, sino también en la estructura gramatical de todos los dialectos meridionales.

Así en napolitano se notan muchos fenómenos gramaticales ausentes en la lengua italiana que atestiguan un claro influjo castellano. Casos emblemáticos y trascendentes son:

·        el acusativo personal, es decir el uso de la a en el complemento directo referido a persona,[5] desconocido en italiano (Nun veco a Maria: No veo a María);

·        el uso del verbo tenere en lugar del italiano avere para expresar la posesión real o figurada (Tengo duje figlie: Tengo dos hijos / Hanno nserrato 'o tauto: Han encerrado el ataúd);

·        la repetición de los pronombres complemento en forma tónica y átona (A me me piace /  A mí me gusta);[6]

·        la fusión del pronombre con la preposición con (cummico, cuttico / conmigo, contigo);[7]

·        el uso del subjuntivo imperfecto para expresar un deseo (Vulesse / Quisiera);

·        el verbo para indicar transformación en lugar del italiano diventare y en correspondencia con el español hacer (S'è fatt' ruoss / Se ha hecho grande)

·        el uso de "como no" para presentar una condición que se refiere a algo que el hablante considera indeseable o temido (Comme nun me cunt' tutt' cos', te paleo / Como no me cuentes todo, te apaleo).[8]

Además de estas estructuras morfológicas y sintácticas, hay evidentes trazas de una larga y antigua convivencia con hispanohablantes en la formación de las palabras, donde se nota:

·        la recurrencia del fenómeno de la diptongación: ciento (ciento), siente (siente), tiempo (tiempo), viecchio (viejo), viento (viento), vierno (invierno)

·        la frecuencia de palabras cuya pronunciación termina con consonante: man' (mano), mar’ (mar), sol’ (sol), pan’ (pan), sal’ (sal).[9]

Existen trazas evidentes también en los apellidos (Vergara, Vargas, Ruiz de Vallesteros, Gomez de Ayala, Olivares, Blanco) o en la topografía napolitana (Rua Catalana, Via Toledo, Chiesa di San Giacomo degli Spagnoli, Barrios Españoles).

Es también significativo el uso cultural de la lengua, como el don antes de los nombres de persona o la posibilidad de utilizar en la lengua hablada formas despectivas -como hijo de perra, hideputa, hijueputa[10] o figlio 'e zoccola, figlio 'e 'ntrocchia, figlio 'e puttana- no sólo como insulto sino también como una especie de título de mérito (se vea también una expresión como "va de puta madre" en el sentido de "funciona estupendamente" que recuerda muy de cerca el napolitano va chicazzo).

 

Vamos ahora a echar un vistazo a una serie de palabras napolitanas de probable derivación o influencia española divididas por categorías:

 

Partes del Cuerpo:

1.       Lengua (lat. lingua - esp. lengua)

2.       Diente (lat. dens - esp. diente)

3.       Ogna (gr. onux - lat. unguis - esp. uña)

4.       Pelo (lat. pilus; a veces también en napolitano puede indicar el conjunto de los cabellos)

 

En Cocina:

1.       Accio (del español apio o directamente del latín apium)

2.       Butteglia (del español botella o directamente del francés bouteille - XVI sec.)

3.       Café (del español, y éste del turco kahvé)

4.       Carcioffola (de alcachofa y éste del árabe al-jarsuf)

5.       Caso (del español queso o directamente del latín caseus; hoy es raro, pero de caso deriva el típico casatiello de Semana Santa)

6.       Cerasa (del español cereza o directamente del latín ceresia)

7.       Coviglia (del español cubillo; la coviglia es un típico sorbete napolitano que se prepara en pequeñas vasijas cónicas de metal -los cubillos- para mantener frío el helado)

8.       Galletta (del español galleta o del francés galette. Es interesante observar que en Italia se llama Pan di Spagna el "bizcocho" y biscotto la galleta)

9.       Limone (de limón que a su vez deriva del árabe laimun)

10.     Melone (del español melón, der. del griego melopépon)

11.     Micciariello (de mechero)

12.     Sarvietto (del español servilleta o del francés serviette)

13.     Scapece (del español escabeche y éste del árabe çicbech, aunque esta salsa en Nápoles se prepara con orégano y en España con laurel) 

 

Relaciones de parentesco:

1.       Iennero (del español yerno, éste del latín gener)

2.       Mugliera (de mujer, pero sólo en el sentido de la casada con relación al marido; mujer deriva del latín mulier)

3.       Suocr' y socra (del español suegro y suegra o del latín socrus et socra; pero en napolitano una socra es normalmente la madre de él, porque para la madre de ella se usa el termino: 'gnora)

 

Adverbios:

1.       Abbascio (del español abajo o del catalán abaxo, éstos del latín bassus)

2.       Accá e allá (de acá y allá, del latín eccum hac y illac)

3.       Addò (del español adónde, éste del latín apud)

4.       Ajere (de ayer, éste del latín ad heri)

 

Verbos y Expresiones:

1.       Aunì (de aunar; del latín adunare)

2.       Capé (del español caber o del latín capere= asir, contener)

3.       Iucà (del español jugar o directamente del latín iocari)

4.       Nserrà (de en-cerrar; del latín serare, y éste de sera)

5.       Palià (de apalear o da pelear o -como piensa Renato De Falco- del griego pale=lucha)

6.       Seccà (de secar y éste del latín siccare; el uso corresponde sobre todo en el sentido de dejar exhalar la humedad de la ropa mojada: Spanne a culata si no 'sti cammise nun se seccano / Tiende la colada para que se sequen estas camisas).

7.       Spartì (de partir o directamente del latín  partiri - dividir, separar -,de pars/partis ‘parte’).

8.       Tené genio (probablemente, de tener gana)

 

Varios:

1.       Attrassato (de atrasado, participio de atrasar, y éste de atrás)

2.       Buffettone (de bofetón, y éste de la raíz onomatopéyica buf, soplar)

3.       Caracò (del español caracol o del análogo vocablo francés)

4.       Castagnelle / Castagnette (de castañetas o castañuelas, ambos vocablos derivados de castaña)

5.       Cammisa (camisa, éste del latín camisia)

6.       Catarro (del español catarro o directamente del griego katárrhos, de donde deriva también el latín catarrhus)

7.       Chella (del español aquella, y éste del latín eccum illa)

8.       Culata (de colada, en el sentido de lavado periódico de la ropa sucia - antiguamente se lavaba con agua de cenizas que había que colar)

9.       Currea (de correa y éste del latín corrigia)

10.     Funtaniere (del español fontanero, y éste de la palabra italiana fontana)

11.     Fanfarone (de fanfarrón; es una voz onomatopéyica)

12.      Mala ciorta (de mala suerte)

13.      Mosta (de muestra, y este del latín mostrare)

14.     Ofano (de ufano; hoy es muy raro. Ufano es un vocablo de origen incierto; probablemente deriva del germánico y se relaciona con el gótico ufio, abundancia, exceso)

15.      Palummo / Palomma (del español palomo / paloma y éstos del latín palumbus / palumba. Sin embrago, hoy el femenino - sobre todo cuando usado en la forma diminutiva Palummella - indica la mariposa)

16.     Pressa (del castellano antiguo: priessa, derivado del latín pressus y origen del moderno prisa)

17.      Propio (del español propio, éste del latín proprius)

18.     Rilorgio (del español reloj, y éste del  griego horológion - hora/hora + légein/decir - a través del latín horologium)

19.     Risa (del español risa, éste del latín risus)

20.     Quartino (del español cuarto, y este del latín quartus)

21.      Sfarzo (de disfrazar - entrado en el siglo XVII en el italiano a través del napolitano)[11]

22.      Suonno (suonno en napolitano - como sueño en español - significa tanto acto y ganas de dormir como representación de sucesos e imágenes en la mente cuando se duerme, mientras que en italiano se distingue el sonno del sogno; también el latín somnus indicaba el mero acto de dormir).

23.     Tauto (del español ataúd, y éste del árabe at-tabut - caja, arca)[12]

24.     Tuvaglia (del español toalla, y éste del germánico thwahlia; es interesante notar que tovaglia en italiano indica el mantel; por eso, con el mismo término germánico, en italiano se indica el tejido con que se cubre la mesa y en napolitano el lienzo para secarse la cara o las manos, después de lavarse. Imaginaos  la maravilla de un italohablante al oír hablar de tovaglie en un cuarto de baño español o napolitano!)

25.     Vrasera (de brasero)

 

Falsos Amigos

Entre el español  y el napolitano existen también unos falsos amigos, en el sentido de palabras que se pronuncian en modo igual o semejante, pero tienen significado distinto. Eso pasa porque muchas veces las palabras se despegan de su origen y adhieren nuevos y sucesivos sentidos. Así, por ejemplo:

1.       Cantaro (en napolitano, orinal, mientras el cántaro español - lat. cantharu, gr. kántharos - indica cualquier tipo de vasija grande de barro o metal, de boca angosta, barriga ancha y pie estrecho, con una o dos asas)

2.       Guappo (que, en napolitano, corresponde siempre a pilluelo, bribón, pícaro, hombre de la camorra y nunca a bien parecido, bien vestido o atractivo. El vocablo deriva del latín vappa - antes vino estropeado y después rufián, granuja, vago, holgazán -, probablemente, a través del francés antiguo wape, bribón)

3.       Noce do cuollo (que en napolitano es la parte posterior del cuello, es decir la nuca, mientras en español la nuez corresponde a este abultamiento que forma la laringe en la parte anterior del cuello, que se nota mucho en los hombres delgados y se llama en italiano pomo de Adamo y en español bocado o nuez de Adán)

 

Del napolitano (o del italiano) al español

En la interminable evolución de las lenguas, pasa a veces también que los dominados prestan palabras a los dominadores. Así, además de los numerosos hispanismos napolitanos, existen también palabras napolitanas entradas en el uso castellano de modo transitorio o permanente.

En realidad, muchas veces para el estudioso de etimología es difícil establecer quién es el prestamista y quién el deudor.

Un caso significativo es la palabra camorra, término de origen incierto del que ninguno querría atribuirse la paternidad. Según Marco Monnier[13]  podría derivar del español chamarra. Sin embargo, es cierto que el término se ha difundido en el mundo desde Nápoles como nombre de la tristemente famosa organización clandestina de criminales que compete en violencia y falta de respeto de las leyes con la mafia siciliana. De aquí probablemente ha entrado en el español para indicar también una riña o discusión ruidosa y violenta.

Otro caso interesante es el uso de la palabra leño para indicar un navío, y más específicamente la galera. Este uso de la palabra leño se encuentra en el XXXVII capítulo de la II parte del Quijote; nada extraño pensando en la permanencia de Cervantes en Nápoles. Hoy el uso de este término en sentido naval es desusado también en napolitano, pero en la primera mitad del siglo XX era la palabra más común para indicar un buque. Mi abuela decía a menudo que antes "se ieva a America cu legno pecché ancora nun se vulava pe' cielo" (se iba a América con el "leño", porque no se volaba por el cielo).

Otros napoletanismos en el castellano son:

1.       Cartulina (pero en napolitano se trata de una tarjeta postal y en español de cartón delgado, muy terso, como un bristol)

2.       Cazo (Camilo José Cela documenta el uso de este término en el sentido de miembro viril, como una influencia napolitana).

3.       Estrafalario (del napolitano strafalario)

4.       Esparadrapo (probablemente de sparadrappo; compuesto de sparare, rajar + drappo, tela)

5.       Estropear (del napolitano stroppiare)

6.       Lápiz (lat. lapis=piedra)

7.       Macarrones (de maccaruni)

8.       Polichinela o Pulchinela (de Pullecenella)

9.       Rufián (de ruffiano)

10.     Serenata

11.     Solfatara

12.     Sorbete (de sorbetto, vocablo de origen turco - šerbet ‘bevanda fresca’ - o da Arabia  - šarab ‘bevanda’)

13.     Tarantela

14.     Tómbola

 

Vulgares o Malsonantes

Finalmente, quedan trazas que atestiguan el largo contacto con el universo lingüístico ibérico también en algunas palabras, palabrotas y voces vulgares o malsonantes que se refieren casi siempre a la esfera del erotismo y del sexo. Ignorarlas o usar en su lugar eufemismos y asépticas circunlocuciones conduciría a un grave empobrecimiento de la lengua.

A modo de ejemplo de la correspondencia entre el napolitano y el español en el léxico sexual, es curioso notar cuántas metáforas de los genitales masculinos coinciden. Echando un vistazo al Diccionario del Erotismo de Camilo José Cela, entre las muchos nombres utilizados para indicar el pene se encuentran: arnés, as de bastos, cañón, flauta, fusil, instrumento, plátano y vara, que acuerdan muy de cerca los napolitanos: arnese, asso 'e bastone, cannone, flauto 'e pelle, fucile, strumento, banana y varra.

Asimismo en el Diccionario del Argot de Victor León, se documenta la expresión "estar bien armado" en el sentido de tener la picha grande que resuena en el napolitano en la frase "Sta' bbuono armato".

Otros ejemplos son... se tapen los oídos los más púdicos:

1.       Basame l'ove (es una injuria que quiere decir "Bésame los huevos", donde huevo es usado como testículo, según el corriente uso español)

2.       Burdello (del español burdel: forma diminutiva catalana o provenzal del antiguo vocablo borda, cabaña, derivado del franco o celta bord, tabla)

3.       Ciocia o ciucia (del español chocho/-a, en el sentido de vulva)

4.       Coglia / Cuglione / Cugliune (cojón, en el sentido de testículo; al plural en ambas lenguas en el sentido de audacia, valentía, temple; cuglione al singular quiere decir también cobarde, medroso como collón, -llona en castellano y catalán (?))

5.       Cosa (usado como eufemismo para indicar el coño. En napolitano es muy usado en la expresión injuriosa 'a cosa 'e soreta: la cosa de tu hermana)

6.       Fottere (verbo muy usado en napolitano y en el español de área lingüística catalana en la variante foter. Deriva del francés foutre y el catalán fotre, y éstos del latín futuere)

7.       Mantenuta (de mantenida, en el sentido de concubina, amante o de persona que vive a expensas de otro)

8.       Natura (naturaleza: lírica antonomasia usada para indicar eufemísticamente la vulva)

9.       Pugnetta (de puñeta, puñetazo golpe dado con el puño, es decir con la mano cerrada, y de aquí pasa a indicar en ambos sistemas lingüísticos la masturbación masculina).

10.   Ricchione (probablemente de maricón y éste del nombre propio María a  través de marica)

11.   Rinale (del español orinal, y éste del latín urina).

 

Como dirían los lingüistas más serios, pasamos ahora del sintagma nominal a la oración con sentido gramatical completo a través de la observaciones de: 

Refranes Trabalenguas y Expresiones Idiomáticas recurrentes en el español y el napolitano e inexistentes o muy raras en el italiano

Si tú eres tú,
y yo soy yo,
¿quién es el más tonto
de los dos?
¿Tú o yo?

Si je so' je
e tu si tu
chi è cchiu fesso
'i tutt'e e duje?
Je o tu?

 

 

Un padre para cien hijos,
y no cien hijos para un padre

'Na mamma è bona pe' ciento figlie, ma ciento figòlie nun so' bbuone pe' 'na mamma

 

 

El que parte y reparte, toma la mejor parte

Chi sparte have 'a meglia parte

 

 

Nadie nace enseñado

Nisciuno nasce 'mparato

 

 

Ser uña y carne 

Essere ógna e deta

 

 

Ser siempre la misma canción

Essere sempe 'a stessa canzona

 

 

Romperse los cuernos

Rómperse 'e corne

 

 

Cada dos por tres

Ogni doje e tre

 

 

Ser culo de mal asiento

Essere nu culo e mal' assietto[14]

 

 

Llover a cántaros

Chiovere a cantaro

 

 

Dejar a uno con una mano delante y otra atrás

Rummané cu na mano annanze e nata areta.

 

 

Mira quien habla 

Guarda chi parla

 

 

Nacer con estrella

Nascere ca stella

 

 

Cornudo y apaleado / Encima de cornudo, apaleado

Curnuto e paliato / Curnuto e mazziato

 

 

Ave de mal agüero

Auciello 'e mal'augurio

 

 

Cara de pascua

Faccia 'e Pasc'

 

 

Muerto de risa

Muort' 'e risa

 

 

Lamerle el culo a alguien

Alliccà 'o culo

 

 

Atizar el fuego

Appiccià 'o fuoco

 

 

Y ahora, a ver que has aprendido... Intenta traducir en español y en italiano:

p.e.      - Me struppiarono mane e piere 

- Me estropearon de manos y pies

- Me le diedero di santa ragione

 

1.      Francisco va 'a America

2.      Je veco a socra 'e don Pascal'

3.      'O funtaniere sta jucanno ca mugliera 'e Tummaso

4.      Che è passato?

5.      'O café nun ce cape into 'a butteglia

6.      'Nserra a porta!

7.      Nun tengo tiempo

8.      Nun me mettere pressa

9.      Che calore!

10.       Vien' cummico?

11.     Addò vaje?

12.       Tengo 'o catarro

13.     Da che o munno è munno, chi nasce ca stella e chi no

14.     'A figlia 'e Francisco s'è fatta monaca

15.     Ajere me struppiaje 'o piere

16.     Tengo suonno


 

Notas Bibliográficas:

1.       Altamura - D'Ascoli, Lessico Italiano-Napoletano, Regina Ed., Napoli 1970

2.       Andreoli Raffaele, Vocabolario Napoletano-Italiano, Arturo Berisio Editore, Napoli 1966

3.       Bolelli Tristano, Dizionario etimologico della lingua italiana, TEA, Milano 1994

4.       Buitrango - Totijano, Diccionario del origen de las palabras, Espasa, Madrid 1998

5.       Cela Camilo José, Diccionario del Erotismo, 2 tomos, Grijalbo, Barcelona 1982

6.       Cervantes, Don Quijote - II parte

7.       CLAVE - Diccionario de uso del Español actual, sm, Madrid

8.       Cortellazzo-Zolli, Dizionario Interattivo Etimologico, versione in cd-rom, Zanichelli, Bologna 2000

9.       De Blasi - Imperatore, Il napoletano parlato e scritto - con note di grammatica storica, Libreria Dante e Descartes, Napoli, 1998

10.     De Falco Renato, Alfabeto napoletano, Colonnese, Napoli, 1987

11.     Del Hoyo Arturo, Spanische Sprichwörter, dtv, Monaco, 1994

12.     De Miguel Amando, La perversión del lenguaje, Espasa Calpe, Madrid 1994 

13.     Diccionario Español, Grijalbo, Barcelona 1983

14.     DISC - Dizionaio Italiano Sabatino Colletti, versione in cd-rom, Giunti Multimedia, Firenze 1997

15.     Gleijeses Vittorio, I proverbi di Napoli, Ed. del Giglio, Napoli, 1978

16.     Lazarillo de Tormes (1554)

17.     León Victor Diccionario del Argot Español, Alianza, Madrid 1992

18.     Longobardi Giuseppe, ed., Le Lingue del Mondo, Le Scienze - Quaderni, n.108, giugno 1999

19.     Matte Bon Francisco, Gramática comunicativa del español, Edelsa, Madrid 1998

20.     Monnier Marco, La camorra, Firenze 1862 (I ed.), Arturo Berisio Editore, Napoli 1965

21.     Montesi Michela,  Especial Lingüística Contrastiva:  El punto de vista de un hablante italiano, en http://www.cuadernoscervantes.com/lc_italiano.html

22.     Oliva Francesco, Grammatica della lingua napoletana, Bulzoni, Roma 1989

23.     Quevedo, Vida del Buscón (1626)

24.     Salzano Antonio, Vocabolario Napoetano-Italiano Italiano-Napoletano, Ed. del Giglio, Napoli, 1978

25.     Schwamental - Straniero, Dizionario dei Proverbi Italiani, BUR, Rizzoli, Milano 1991

26.     Tapia Rodríguez Javier, Trabalenguas, Edicomunicaciones, Barcelona 1988

27.     Tesoros de Italia, Nápoles y alrededores, Ed. Kina, Milano, s.f.

28.     Varela - Kubarth, Diccionario fraseológico del español moderno, Gredos, Madrid 1996

29.     Vocabolario della lingua italiana Treccani, Istituto della Enciclopedia Italiana, Roma 1998

30.     VOX, versión electrónica en cd-rom: Diccionario General de la Lengua Española y Diccionario Avanzado de Sinónimos y Antónimos de la Lengua Española, Intellex, 1995

31.     Zamora Muñoz Pablo, Spagnolo-italiano: espressioni idiomatiche e proverbi, Egea, Milano 1997 

32.     Zingarelli Nicola, Vocabolario della lingua italiana, Zanichelli, Bologna 2000

33.     Beccaria Gian Luigi, Spagnolo e spagnoli in Italia. Riflessi ispanici sulla lingua italiana del Cinque e del Seicento, Giappichelli, Torino 1968 (n.ed. 1985)

 

 

[1] Remonta a 1634 Lo cunto de li cunti de G.B. Basile, una recopilación de fábulas que inspiraron a Charles Perrault y a los hermanos Grimm. Sin embargo, no faltan textos escritos en lengua vernácula ya a partir del X siglo (Placiti cassinesi, redactados en Capua, Teano y Sessa Aurunca entre el 960 y el 963) y sobre todo en el '300 (los gliommeri). 

[2] Por supuesto, también por el napolitano como por casi todos los dialectos italianos, la mayoría de las trazas lingüísticas, sobre todo en los textos literarios, derivan del toscano.

[3] Siempre de shoe deriva el termino sciuscià (shoes shine!, ¡limpia los zapatos!) que dio el título a una famosa película neorrealista  realizada por Vittorio De Sica en 1946.

[4] Cabe recordar que también el nombre de la ciudad Nea-polis (Nueva Ciudad) es de derivación griega.

[5] Francisco Matte Bon especifica que se usa la a "para introducir el complemento directo todas las veces que se trata de una persona considerada como tal, con todo lo que implica el ser una persona (emociones, una historia personal, una relación de algún tipo con la persona implicada directa o indirectamente en el intercambio, competencias o capacidades específicas, etc.)". (en Gramática comunicativa del español, tomo  I, p. 301) 

[6] Este uso es frecuente también en el portugués y en el rumano.

[7] Ambas forma derivan del latín mecum/tecum (que ya quería decir conmigo) + con (como decir: conconmigo*)

[8] En el dialecto siciliano se nota también la predominancia del uso del pretérito indefinido en lugar del perfecto.

[9] Sin embargo, en napolitano el apóstrofo es el signo de una elisión cuya traza permanece en la pronuncia de una vocal indistinta semejante a la vocal shwa del hebraico y a la pronuncia de la e en el artículo determinado inglés (the).

[10] Para confirmar que se trata de un uso histórico de la lengua, es interesante consultar el tratado primero del Lazarillo y el capítulo XIII de la II parte del Don Quijote.

[11] fuente: DISC - Dizionaio Italiano Sabatino Colletti.

[12] Renato De Falco propone una improbable origen griega desde el verbo thaptos: sepultar.

[13] Marco Monnier, La camorra, Firenze, 1862

[14] Persona inquieta que no permanece mucho tiempo en un lugar o en una actividad


 

inizio pagina

(abstract con testo a fronte in  napoletano e spagnolo)

HOME

Gaetano Vergara, 2001

©© Some rights reserved

    Nedstat Basic - Web site estadísticas gratuito
El contador para sitios web particulares